COMUNICADO DEL CLAUSTRO
El Claustro del IES “Emilio Canalejo Olmeda”, reunido el 9 de noviembre de 2006, acuerda impulsar una concentración con un doble motivo.
En primer lugar queremos apoyar en estos momentos a nuestro compañero que ha sufrido este incidente vejatorio. En él estamos identificados todos nosotros.
En segundo lugar, queremos dar la oportunidad a la Comunidad Educativa de nuestro instituto, y a los diversos sectores de nuestro entorno social, a manifestar en este acto el apoyo a la labor docente del profesorado de nuestro Centro, así como a la que desarrolla día a día el resto de los profesionales de la enseñanza.
Los profesores y profesoras del IES “Emilio Canalejo Olmeda” trabajamos incansablemente en beneficio de nuestro alumnado. Estamos atentos a sus necesidades y mantenemos un trato cercano de empatía. En esto están de acuerdo los alumnos y alumnas, así como sus padres y madres cuando son consultados. Se dice que han cambiado las relaciones en la escuela. En nuestro IES, para muchos “La FP” o “La Laboral”, somos expertos en cercanía. Desde los orígenes hemos acompañado al alumnado desde las primeras lecciones hasta, incluso, buscarle trabajo. Y lo seguimos haciendo. Seguro que han cambiado las relaciones en la Escuela, pero quizá nosotros estábamos ya en el cambio desde mucho antes.
No nos limitamos a lo que nos exige estrictamente la normativa. Desarrollamos programas para mejorar su aprendizaje, completamos su formación con decenas y centenares de actividades complementarias y extraescolares en colaboración con muchas entidades públicas y privadas. Y es que creemos que es la forma de hacerlo. Cuando encontramos algo útil para nuestro alumnado no ahorramos ni esfuerzo ni tiempo en ofrecérselo y orientarlos hasta encontrar la meta deseada.
Hacemos una callada labor individual en nuestras obligaciones diarias y dedicamos, al mismo tiempo, muchas horas y esfuerzos para coordinarnos en equipo. Nos esforzamos por ser cada día mejores personas y mejores profesionales. Revisamos nuestra forma de trabajar y nos proponemos objetivos para mejorarla. Nos sometemos a revisiones externas. Desarrollamos planes educativos especiales de nuestra Consejería de Educación. No paramos de inventar mil y una formas de mejora y de motivación de nuestros chavales y chavalas. Y esto no es sólo en nuestro Centro. Todos los centros hacen algo similar a nosotros. Tienen programas diferentes quizá, pero caminan por sendas similares.
En definitiva, damos un valor añadido, creemos que damos más de lo que la sociedad nos reconoce en estos momentos. Y no puede ser de otra forma, porque miramos las caras jóvenes de vuestros hijos, de los ciudadanos y trabajadores de un futuro próximo. Miramos sus ojos a diario. Y vemos en ellos cuánto pueden crecer y dar de sí. Por nuestras manos han pasado muchas promociones, y hemos disfrutado con sus éxitos y hemos sufrido con sus fracasos, tantas veces advertidos. Y es que, quizá por desgracia, sabemos mucho más de lo que la sociedad piensa.
Hay que proteger a los menores, sí, pero nosotros estamos en la primera línea de batalla en esa lucha por ellos. El profesorado está de parte de vosotros, alumnos y alumnas. Estamos comprometidos con vosotros y sois nuestra razón diaria como profesionales que somos y nos sentimos.
Hoy manifestamos nuestra desolación. También tenemos derecho a sentirnos solos. Cuando nuestro trabajo se juzga injustamente, cuando parece que en algunos casos se nos pide que seamos sólo nosotros los que eduquemos y no las familias o la sociedad, cuando la justicia es lenta, la intervención de tantas instituciones sociales orientadas al menor se hace tan pesada que pierde su eficacia, cuando se tipifica un conflicto de alumnado o familias con el profesorado como entre particulares, y no como entre un trabajador de la administración y un ciudadano, tenemos motivos para sentirnos solos.
Y nuestra soledad no es otra cosa que un perjuicio para todos vosotros. Un perjuicio para los que obedecen las normas, los que quieren aprender y quieren dejarse educar y no pueden recibir todo aquello a lo que tienen derecho. Esta mayoría nos da pena. Y cuando pasa el tiempo de la indignación y el dolor también sentimos pena por esos pocos desorientados que no pueden adaptarse al sistema, porque sufren. Es una curiosa forma de proteger esta que permite que se pierda poco a poco el acceso a una educación adecuada.
No quiero dejar de recordar aquí a esos otros muchos centros en los que las situaciones de violencia son más extremas, más insostenibles, más indignantes… Nuestro ambiente escolar no ha llegado, por suerte, a esos términos. Por esto queremos manifestar nuestro respeto y apoyo a tantos compañeros y compañeras que sufren día a día experiencias vejatorias.
Todos necesitamos protección. Hace ahora más de ocho años que este Centro acoge, con las mismas instalaciones, el triple de alumnado para el que estaba diseñado. Solucionar ese problema con diligencia por parte de todos también es protección. Siete años de debates estatales sobre educación y dos leyes orgánicas aún no han permitido implantar diversificación curricular en tercero de ESO o Itinerario de Iniciación Profesional para segundo Ciclo. Estas u otras medidas son imprescindibles para el alumnado que se sale del sistema, que no resiste entre las paredes de las aulas habituales treinta horas semanales. Tomar estas medidas con diligencia también es protección.
Mientras esperamos que sucedan cosas que solucionen todo esto, y por el bien de todos, os rogamos que ayudéis a que no nos sintamos solos. Os necesitamos a todos para no desertar del empeño de seguir siendo maestros o profesores con vocación. Si en algún momento decimos que no vamos a hacer más de lo estrictamente obligatorio y os preocupa poder perder excursiones o actividades complementarias, quizá lo que queremos decir es que necesitamos vuestra colaboración. Necesitamos que vosotros, alumnos y alumnas, participéis activamente defendiendo lo que es vuestro, el Instituto y la posibilidad que tenéis de aprender y madurar en él. Quizá estemos diciendo también que necesitamos que las familias se hagan solidarias con nosotros, que estamos de vuestra parte para el bien de vuestros hijos e hijas, aunque el suspenso pueda defraudaros en algún momento. Quizá estemos pidiendo a los que gobiernan o tienen responsabilidad sobre la enseñanza o los menores, que sean diligentes en resolver los problemas. Puede que también queramos decir a la sociedad en general que hay que invertir recursos en la enseñanza, porque es infinitamente más cara la ignorancia.
Está en vuestras manos que ningún profesor o profesora, vuelva a sentirse solo, vejado y humillado, porque con él se van las esperanzas de todos de ser mejores personas.
Os agradecemos a los presentes vuestra solidaridad y pido que seáis emisarios de lo que aquí hemos manifestado.
Claustro de Profesorado del IES “Emilio Canalejo Olmeda”
Montilla, 13 de noviembre de 2006. |