Quisiera pedir tregua a la palabra
y hacerme del silencio un armisticio.
Si es cerrarme la boca el sacrificio
lo acepto, no pedirme que la abra.
He labrado un babel, como quien labra
un muro y una cruz y un precipicio,
si discutí con Dios, él no me quiso
y anduve en la pezuña de la Cabra.
Y he sangrado palabras por la boca,
y he matado palabras concebidas
y he puesto el verbo amar en la picota.
Traigo en la papeleta de la vida
un examen oral con mala nota,
ya veis, la asignatura, suspendida.
Del libro Gata mamá
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