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PASEO LITERARIO POR CÓRDOBA

Lo primero que visitamos fue un castillo que está situado en la calle Cabezas y da a la calle la feria. En el castillo nos dejaron visitar los patios y en la parte subterránea vimos unas vitrinas que había, con restos encontrados de la época romana y mosaicos preciosos. Tras salir del castillo, cruzando la calle, llegamos a la Plaza del Potro (lugar de encuentro de pícaros). Allí entramos a la Posada, en la que había una exposición de esculturas de Teresa Aparicio (una graduada en cerámica por la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia). Tras desayunar sentados en la fuente del potro, nos fuimos a la calle Cabezas (donde cuenta la leyenda que en una calleja llamada de las Arquillos estuvieron colgadas las siete cabezas de los siete Infantes de Lara). En esa calle leímos la leyenda que permanece escrita en una piedra. De ahí nos dirigimos a la mezquita, pero por el camino nos fuimos parando en las calles que veíamos interesantes: por ejemplo en la Calle del Pañuelo (llamada así porque la calle empieza ancha pero se va achicando hasta que es tan estrecha como un pañuelo de punta a punta). También hicimos una parada en la Calle de las Flores (una calle preciosa llena de flores que termina en un patio donde un hombre tocaba la guitarra).

Al cabo del rato llegamos a la Mezquita. Lo primero que vimos fue el Patio de los Naranjos y una fuente donde había un olivo muy antiguo al que la profesora nos dijo que tocásemos y pidiésemos un deseo. Luego fuimos a sacar la entrada y gracias a ser cordobeses nos dejaron entrar gratis. Allí dentro vimos la tumba de Luis de Góngora y buscamos la del Inca Garcilaso, que también estaba allí: yacían sus restos.

Tras eso fuimos a visitar una estatua pero por el camino nos pasamos por la filmoteca. Bueno volviendo a la estatua, era un monumento de dos enamorados. Él se llamaba Ibn Zaydum y ella Walada , cada uno tenía un texto escrito. El de él ponía así: ¨ tu amor me ha echo célebre entre la gente, por ti se preocupan mi corazón y mi pensamiento,cuando te ausentas nadie puede consolarme y cuando llegas todo el mundo esta presente ¨ . Y el de ella ponía: ¨ Tengo celos de mis ojos, de mí toda, de ti mismo, de tu tiempo y lugar, aún grabado tú en mis pupilas mis celos nunca cesarán ¨ . Por cierto entre los dos hubo una historia de amor que no terminó felizmente. Después nos dirigimos al Puente Viejo ,pero antes frente al puente romano había una piedra con un poema dedicado a Córdoba firmado por Góngora. Tuvimos que escribir los dos tercetos del soneto,

Después cruzamos al puente y desde allí divisamos la estilización del escudo de Córdoba, con el minarete, las palmeras y el molino de la Albolafia. Tal vez desde allí estaba mirando Juan Bernier y escribió un poema para Córdoba que empieza así: ¨ Amarillo perfil de arquitectura…..¨ .

Por último fuimos a la Corredera de la que Pío Baroja ( escritor de la generación del 98), escribió: ¨ Era la corredera una plaza grande, rectangular, formada por casa con balcones corrido y soportales sustentados por gruesas columnas(…) Mercado diario al aire libre, plaza de las grandes fiestas de toros y cañas, la Corredera constituía para Córdoba el centro comercial, industrial y artístico ¨.

Finalmente quiero decir que me gustó mucho el paseo literario por Córdoba y aprendí mucho. Nos hizo de guía nuestra profesora de Lengua y Literatura Isabel Alcaide Gómez.

LIDIA LÓPEZ RAMÍREZ 4ºC

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Córdoba poética

En esta hora entumecida por un examen pasado más reciente, intento recordarte, intento recordar tus caminos a épocas pasadas, tus fuentes, oasis de transeúntes nórdicos, las escrituras árabes donde florece el amor imposible, tus calles donde resuena el antiguo sonido de los comerciantes árabes ,semitas y los Muyaidin proclamando la hora del señor Alá.

A ti, que en tus patios albergas primaveras, te escribo esta carta enamorada ya que no te puedo olvidar, te me apareces caprichosa en mis sueños y alegre mis ojos se empañan al contemplar tus figuras mas se empañan mis ojos por despertar y no poder contemplar esa encrucijada de culturas, esa miscelánea de colores, ese arco iris de ilusiones, esa reina mora de la morería.

Entristezco por no hallar tus secretos mas recónditos que son miles de recuerdos pasados, intento desgranar tus recuerdos entre el sonido de mis pasos en este patio radiante de azahar, cuyas ventanas azules dan un estilo veraniego a esta mansión y me maravillo por las mil y una historia de tu rostro.

Me llueve sin cesar en el alma porque cuanto más quiero verte más lejos me parece estar el caudal del río que te baña. Aún recuerdo cuando mi instructora me trasladaba a las batallas a los pies de la “Calahorra” con la melodía narrada de tus historias y leyendas, y como los moros con su inteligencia hacían temblar a los cristianos y como lo cristianos con su fe hacían arrodillarse a los moros.

Tú, que eres la unión de tres caminos unidos por la misticidad del aire de las catedrales, las mezquitas y las sinagogas, me construyes sentimientos espirituales que me hacen no diferenciar las religiones y florecer en mi la tolerancia que quizás Dios desease para sus hijos.

Recuerdo vagamente las apariciones de San Rafael por las esquinas de tu interior, la más especial fue la que me hiciera enamorarme de ti cuando, observando el movimiento incesante de las aguas caminaba sobre el puente que tan victorioso al tiempo me hacía recordar que una vez perteneciste a la madre de las civilizaciones, lo vi rodeado de velas rojas y con un aire místico me hizo contemplarte enteramente, desnuda de las marcas del tiempo y la contaminación del hombre moderno, y ese color procedente del aura de los Ángeles que te vestía delicadamente me eclipsaría durante toda mi vuelta a la ciudad del vino: no podría expresar tu belleza ni con toda la poesía del mundo, prefiero que las demás almas te encuentren y te reconozcan como yo lo he hecho.

José López Heredia